viernes, 17 de febrero de 2023

“DE LA PELEA QUE TUVO DON CARNAL CON LA CUARESMA” CORELLA (NAVARRA).

 

Estos días, se preparan para celebrar las fiestas de Carnaval, esas fiestas que se celebran pasado un tiempo de los días de Navidad y que alegran a todos, niños/as y mayores, que idean bonitos disfraces, ingenian divertidas carrozas y preparan elaboradas coreografías para enseñar en sus municipios.

Muchas veces seguramente que algunos lectores se suman a esta tradición tan curiosa y pintoresca pero no se han preguntado el origen de la misma. Al igual que sucede en otras fiestas, aunque ahora no tenga gran relación con la religión, la fiesta tuvo su origen de la mano de esas sociedad totalmente religiosa tal y como encontramos en textos del siglo XIV.

Si buceamos en el origen del Carnaval, debemos hacerlo de la mano del conocido Juan Ruiz, más conocido como el Arcipreste de Hita, autor del Libro del Buen Amor, curiosa obra narrativa de diversa temática que se considera como el buque insignia de la literatura medieval española redactado en fechas próximas al año 1330.

Una de las páginas originales del Libro del Buen Amor.


En este caso, por medio de bonitos versos, explica el significado simbólico de la Cuaresma y de la Pascua por medio de dos personajes contrapuestos.

En primer lugar presenta a Don Carnal como un hombre mundano, amante de los placeres, al que le reta Doña Cuaresma. Todo empezará el jueves anterior al Miércoles de Ceniza, al que se le conoce como Jueves de Lardero. Esa batalla durará toda la semana y finalizará con la batalla entre Carnal (consumidor de bueyes, cerdos, gallinas, becerros, cabras y demás carne) frente a Doña Cuaresma (prudente degustadora de mariscos y vegetales.

Don Carnal celebrará un suntuoso banquete, donde reinaron los excesos y como dice el refrán “de estos barros… esos lodos”, sucedió lo que nos imaginamos, que vino la pesadez y el sueño. Así, aprovechó mientras dormían Doña Cuaresma para asaltarlos y aprisionarlos.

Desde el primer día que D. Carnal está preso sucedido el Miércoles de Ceniza (símbolo del inicio de la Cuaresma) debe confesarse, hacer penitencia de ayuno y abstinencia (bajo dieta de lechugas, lentejas, alcachofas, etc. algo de lo que no estaba acostumbrado) mientras que para su desventaja, doña Cuaresma sigue disfrutando de paseos, asistir a la iglesia, etc. y de sus comidas ligeras y ricas en vegetales y pescado.

Fragmento de El combate entre don Carnal y doña Cuaresma. Pieter Brueghel el Viejo, 1559. Museo de Historia del Arte, Viena.

Tras pasar cuarenta días en esta situación (Cuaresma) y cuando don Carnal ya estaba más o menos acostumbrado de la situación y arrepentido, un día decide burlar a don Ayuno el día Domingo de Ramos y escaparse libre; reúne a sus compañeros con el objetivo de vengarse de doña Cuaresma, la cual al sospechar la represalia, se viste de bonita roja de viaje y ya el Viernes Santo huye hacia Jerusalén.

La tarde siguiente, ya sábado de Gloria, Don Carnal junto con sus amigos Don Amor, Don Almuerzo y Doña Merienda entran a la ciudad en un carro con música, representando la victoria, símbolo del Domingo de Resurrección.

Así pues, tras hacer un breve recorrido por una de las más conocidas obras literarias que trata el tema del Carnaval a modo de contraposición, podemos decir que esa festividad, se celebra en fecha variable, pudiendo tener lugar desde finales de enero hasta principios de marzo según cuando toque la Semana Santa (que como sabemos depende del ciclo lunar).

En España, como fiel país cristiano por excelencia, seguidor de las tradiciones, el Carnaval todavía hoy es una de las fiestas más participativas, lo mismo que sucede si nos acercamos a Navarra, que ha destacado siempre por las celebraciones del Carnaval, donde se le conoce por su relación con danzas y rituales, con grandes espectáculos, teniendo grandes contrastes de la zona norte a la sur.

En la zona norte siempre está más centrado en el ámbito rural con protagonistas como carboneros, brujas y bandidos, fantasmas y mayordomos y seres mitológicos, como personajes que recorren el entresijo de calles de cada localidad para ir dando paso a la Cuaresma.

Podemos citar localidades del norte de Navarra como Arantza con su popular mozorro zuriak, ligados también a la gastronomía. y ¿quién no ha escuchado hablar de los Carnavales de Lanz? donde el bandido y gigante Miel Otxin es ejecutado y quemado.


Zanpantzar de Ituren, Patxi Uriz.

También a nivel gastronómico, en muchos municipios de Navarra para el Jueves de Lardero (jueves anterior al Miércoles de Ceniza) se elaboran comidas típicas como los preñados (pan relleno de chorizo y huevo duro), tortillas de chorizo… que incluso se suelen ir a comer al campo, para despedirnos de comer carne durante una temporada (lo que dure la Cuaresma).

Típica culeca de pan con chorizo y huevo duro.

Algo similar sucede con los de Alsasua, donde se les conoce como los momotxorros, personajes fieros que atacan al público acompañados de brujas y fantasmas, en un desfile presidido por el macho cabrío. También sucede de forma paralela en Goizueta, donde los carboneros o zomorrok llevan cencerros en sus espaldas y manchan con carbón al resto de personajes.

También podemos citar localidades como Lesaka con la visita de los zaku zaharrak, Bera, Arizkun o Ituren con los conocidos zanpantzar.

Si en ocasiones nos hemos referido a Navarra como “tierra de contrastes” eso es lo que sucede con los Carnavales, pues frente a los seres rurales, populares de la zona norte, vamos a pasar a la Ribera, donde reina la broma y el colorido en esa fiesta.

En Tudela por ejemplo, son muy conocidos los personajes llamados cipoteros, ya que van con máscara y cabeza cubierta por las calles. En Cintruénigo también se ha escuchado mucho hablar de los conocidos zarramusqueros, que ocupan las calles del pueblo el sábado y domingo de Carnaval manchando con sulfatadoras de agua y azulete a aquellas personas con las que se cruzan y no van disfrazados.

Sulfatadora con la que manchan a la gente en Cintruénigo.


Y ahora, llega el turno a nuestra querida localidad de Corella, donde ha tenido periodos de auge y de decadencia. Recuerdo aquellos años jóvenes de mis padres, en los que las cuadrillas se disfrazaban el sábado por la noche e incluso había concursos de disfraces con grandes premios económicos. Unos años después el Carnaval decayó hasta que hace pocos años, gracias a varias entidades corellanas relanzaron la fiesta, creando desfile de carrozas y disfraces y volviendo a fomentar la alegría de la fiesta.

Fotografía del Carnaval de Corella.


Ciertamente, aunque hayan pasado casi 700 años desde que el Arcipreste de Hita escribiera ese pequeño cuento para representar la Cuaresma vinculada a la contrición frente al Carnaval como derroche, todavía hoy, sigue siendo una fiesta gastronómica, divertida y libre para dar paso al periodo de reflexión personal y de propósitos de enmienda.

En nuestro municipio como curiosidad no se realiza a día de hoy pero en otras localidades es conocido como fin del Carnaval el tradicional entierro de la sardina, donde se quema un pez confeccionado con papel como símbolo de espera al próximo año.

Es por eso que no he querido dejar perder esta fecha para poner en valor una de nuestras fiestas como son los Carnavales, que aumentan nuestro patrimonio inmaterial y tradiciones que vienen de un pasado totalmente religioso y que han sabido adaptarse a los tiempos.

Que paséis felices días recordando cómo disfrutábamos del Carnaval desde los tiempos más remotos hasta la actualidad. 

Un saludo cordial.



©Andrés J. Sanz Fernández (17-2-2023)

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